5 datos para aventurarse en las letras jericoanas

Poetas autodidactas, representantes del nadaísmo, revistas para no olvidar la historia y el autor de la Casa de las dos palmas. Estas son las letras de Jericó.

En nuestra edición de enero ¡A leer en voz alta!, ya habíamos hablado sobre las voces de las montañas jericoanas, pues este municipio de Antioquia es cuna de más de 70 escritores, una de las razones por las cuales también es conocido como la Atenas del Suroeste.

Héctor Abad Gómez, Faustina Alzate Garcés, Dolly Mejía, Raúl Correa Ramírez, Oliva Sossa de Jaramillo y Manuel Mejía Vallejo son algunos de esos escritores que dan a entender que Jericó tiene algo, mágico quizá, que hace que, en este rincón antioqueño, además de café, se produzca literatura y arte en general como ese sello distintivo.

Más que magia, Monseñor Nabor Suárez, presidente del Centro de Historia de Jericó, no sabe si esta vena cultural se debe a su geografía, pero cree que algo tienen que ver los principios fundacionales de Santiago Santamaría.

“Aquí hay un asiento de cultura más francesa que española, porque los formadores de la juventud femenina y masculina fueron franceses: las hermanas de La Presentación y los hermanos cristianos de La Salle”, explica.

Sea lo que sea, a continuación, cinco datos para aventurarse y explorar la literatura proveniente de Jericó:

  1. “El olvido que seremos”

El orden natural de la vida indica que los hijos deben enterrar a sus padres. Pero Marta Cecilia murió muy temprano. Sin embargo, alcanzó a leer las cartas que su padre enviaba desde muy lejos y pidió que las publicara. Así nació Cartas desde Asia, libro de Héctor Abad Gómez, hijo de Jericó y médico, quien nunca vaciló al denunciar cualquier violación de los derechos humanos. Fue asesinado en 1987.

Su vida inspiró la novela El olvido que seremos, de su hijo Héctor Abad Faciolince. El periodista y escritor Juan Cruz describe así esta obra: “Ese sentimiento autobiográfico, que a veces paraliza, alcanza en la prosa de Héctor los niveles de la confesión y de la poesía, junto con una rapidez literaria que le da una enorme altura; jamás cae en la autocomplacencia del dolor, y se permite incluso el humor, el buen humor que debió haber en su familia incluso en los tiempos oscuros”.

Sobre por qué Jericó es cuna de los grandes escritores de Antioquia, Héctor Abad Faciolince responde:

Todas esas afirmaciones genéricas tienen parte de verdad y parte de exageración. La parte verdadera se debe a una poeta sensible, Dolly Mejía, a un gran novelista, Manuel Mejía Vallejo, a otro menos conocido, Martín Alonso Abad, y a que en Jericó se fundaron revistas literarias y hubo juegos florales. La exageración es la exageración habitual de cualquier pueblo antioqueño

  1. “Yo soy de nombre y apellido dariolemos”

“En síntesis, soy un poeta sin antecedentes, y no dejaré sucesores. Conmigo nace y muere la poesía. No diré otras cosas porque no duermo esta noche. ¡Ah, se me olvidaba decir que no amo a nadie, y que nada me interesa!”.

Iván Guzmán López describía al Suroeste antioqueño como tierra de buenas personas y grandes escritores, cuna además de varios poetas nadaístas como Gonzalo Arango y Jaime Jaramillo Escobar. La cuota jericoana fue Darío Lemos, quien escribió su primer poema a los 11 años, en 1953.

Según él, a los dieciséis años fundó el Nadaísmo y es famoso por ese escrito que comienza así: “Yo soy de nombre y apellido dariolemos”.

 

  1. Poetas que aprendieron de sí mismos

Hugo Martínez Escobar.

El poeta jericoano Francisco Hugo Martínez Escobar solo estudió hasta quinto elemental en la Escuela Urbana de Valores y según escribió en una pequeña autobiografía: “Mis demás conocimientos se los debo al método de la autodidaxia y al estudio de la autognosia”.

Esa capacidad de conocerse a sí mismo también fue compartida por el poeta José María Ospina Puerta, quien, si bien también fue profesor y periodista, adquirió su alto nivel de cultura por su gusto y dedicación a la lectura. Dicen que fue amante de la naturaleza y que fue un hombre sensible.

  1. Revista Jericó


¿Dónde se consignan los grandes relatos de la Atenas del Suroeste? Desde cuando en 1850 Santiago Santamaría comenzó con el gran proyecto de formar lo que hoy es el pueblo hasta la creacion de un -efímero- departamento llamado Jericó, todo esto lo ha recogido la Revista Jericó, del Centro de Historia del municipio, en sus 50 ejemplares.

Con ella se pueden revivir las memorias del municipio con fotografías, relatos, testimonios y bibliografías que evocan épocas poco conocida y exploradas.

  1. Manuel Mejía Vallejo


¿Por dónde empezar? Para adentrarse en la literatura jericoana quizá el primer paso sea toparse, frente a frente, con este autor nacido en Jericó el 23 de abril de 1923. Tenía solo 22 años cuando ya había escrito su primera novela, la cual impresionó al mismísimo León de Greiff.

Aquí, un compilado de sus obras que puede encontrarse en la red de bibliotecas Comfama:

 

 

Regresa: ¡Ay, Jericó!

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Poetas autodidactas, representantes del nadaísmo, revistas para no olvidar la historia y el autor de la Casa de las dos palmas. Estas son las letras de Jericó.
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