Jericó: el pueblo más hermoso de Antioquia

“Este mi noble Jericó es bonito enclavado en el sol de la montaña, el monte azul rozando el infinito y el infinito entrando en la cabaña” Oliva Sossa de Jaramillo, 1938

El inicio

Un grupo superior a 400 hombres, entre negros, esclavos, blancos e indígenas, salieron bajo órdenes de los conquistadores, Juan Badillo y Francisco César, en búsqueda de oro.  Recorrieron toda la región, desde la cordillera occidental hasta el río Cauca. Allí, al Suroeste, se asentaron por varios días, en una solemne tierra poblada por grandes bosques. La llamaron Cori.

Del nombre, se cree que fue heredado de la población indígena que vivía allí: hombres talentosos, trabajadores, que pensaban en comunidad y protegían a su familia. Valores que, sin saberlo, conservarían, más de 480 años después, el pueblo jericoano.

Aldea de Piedras


Once caballeros solicitaron al Gobierno de la Provincia de Antioquia comprar los terrenos baldíos del Suroeste antioqueño. Juan Santamaría Isaza, Gabriel Echeverri, Alejo Santamaría y Juan Uribe Mondragón, los sobrevivientes, se adjudicaron en 1835 estos terrenos que, para entonces, eran densas selvas vírgenes de condiciones extremas.

Don Juan Santamaría visitó la tierra prometida, aquella a la que llamó Piedras por el sonido que producían las rocas al chocar que traía la corriente del río Cauca.

La enorme montaña donde hoy se sitúan los municipios de Jericó, Pueblorrico y Tarso fue heredada a Santiago Santamaría Bermúdez de Castro, hombre valiente, audaz, inteligente, quien creía en las riquezas de la tierra.

Santiago Santamaría invitó de otras regiones a familias trabajadoras a las que dotó de herramientas y un pedazo de tierra; a quienes se le sumaron las familias más prestigiosas de Antioquia, las que inculcarían la cultura, el civismo, el trabajo y la prosperidad en la aldea.

El 28 de septiembre de 1850 se declara, por ordenanza de la Cámara Provincial de Antioquia, la Aldea de Piedras, primer nombre que recibió el municipio de Jericó.

 

Es un pueblo conservador en el mejor sentido de esta palabra que en general me suena feo: ha sabido conservar lo bonito que tiene y no ha sucumbido al falso encanto de transformarlo todo (la arquitectura, las costumbres, el ritmo de la vida) detrás de una supuesta modernidad. Además decía mi papá que en los días de verano su cielo tenía el azul más intenso y transparente del mundo

Héctor Abad Faciolince, escritor.

 

Departamento de Jericó


Bajo el mandato de Rafael Reyes, expresidente de Colombia, 1904 – 1909, la provincia del suroeste y la provincia de Fredonia, actuales municipios del Suroeste antioqueño conformaron al departamento de Jericó. Su existencia duró tan solo tres años y se extinguió cuando Reyes fue depuesto de su cargo y todas sus medidas revertidas.

 

Jericó, el pueblo construido con amor


La colonización y formación de Jericó, al contrario de los demás municipios de Antioquia, ocurrió de forma organizada y no violenta. Su fundador Santiago Santamaría Bermúdez de Castro sembraría la idea constante del desarrollo basado en el campo y la cultura.

“Que don Santiago Santamaría siempre dio ejemplo de vida laboral, de servicio decidido a las gentes que buscaban el progreso especialmente en el incremento de la educación y las buenas costumbres”, así lo dictamina el reconocimiento de admiración del pueblo a su padre fundador en el sesquicentenario de su muerte, que se guarda en el Centro de Historia de Jericó.

 

Mi papá (Héctor Abad Gómez) decía que el Jericó en que nació, en 1921, era un pueblo español casi medieval, como de 1521. La vida giraba alrededor de la religión católica, los chismes, las epidemias de fiebre tifoidea o la pérdida de las cosechas de maíz por una nube densa de langostas. En la gran crisis económica de los años 1930 toda su familia debió emigrar hacia el sur, a Sevilla, en el Valle del Cauca, donde se suponía que todavía no había llegado el diablo

Héctor Abad Faciolince, escritor. 


Más datos curiosos

  • El fundador Santiago Santamaría era fiel devoto de la Virgen de las Mercedes, hoy patrona de la historia de Jericó.
  • Jericó fue el primer pueblo en tener luz eléctrica después de Medellín en el año 1906.
  • El padre Ramón Emilio Cadavid, a quien se le atribuye el progreso de Jericó, mandaba de penitencia la siembra de café a los pecadores con el fin de emprender una cultura cafetera.
  • Jericó contó con su propia imprenta.
  • La cuna del carriel es el pueblo jericoano.
  • En 1915, Benedicto XV eligió a Jericó como diócesis con 15 municipios satélites, por eso todavía hay sede episcopal.
  • En Jericó hay una calle con 100 escaleras.

 

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Fuentes: Jericó, el infinito vuelo de los días, elespectador.com, eltiempo.com, Centro de historia de Jericó. 

 

Regresa: ¡Ay, Jericó!

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“Este mi noble Jericó es bonito enclavado en el sol de la montaña, el monte azul rozando el infinito y el infinito entrando en la cabaña” Oliva Sossa de Jaramillo, 1938
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