ORCA: ese amor sin excusas que seguirá salvando vidas

Tito y Tobías son dos de los 3.000 animales que ORCA ha protegido en sus casi diez años de existencia.

Las tardes de sábado, las noches y los días en general son para Marcela Díaz, directora de la Fundación Orca, el momento idóneo para trabajar en eso que le llena el alma. Ella, su equipo y un grupo de voluntarios entregan su tiempo con pasión para salvar la vida de quienes no tienen voz para pedir ayuda, pero sí un corazón enorme para agradecer: los animales.

En una casa del barrio Conquistadores de Medellín, una puerta divide dos espacios diferentes: afuera, la ciudad, y adentro, las miradas curiosas de perros y gatos, a la espera de que alguien llegue a cambiarles la vida.

Fundación Orca (Organización por el respeto y el cuidado de los animales) nació hace diez años, de la sensación de impotencia, del deseo de servir y no saber cómo, de las ganas de una mujer y un grupo de personas por ir más allá que observar cómo los albergues se atiborraban de animales sin hogar.

Pese a los grandes obstáculos que se encontró en su camino, por ejemplo, iniciar la Fundación cuando estaba desempleada, Marcela optó por seguir adelante con un propósito claro: “Creamos una red en la que todos aportamos desde nuestras posibilidades, en la que queremos que las personas se den cuenta de que si uno puede ayudar con algo, y otra persona complementa esa ayuda, cambiamos la realidad de muchos animalitos que lo necesitan; es un asunto más de lo cultural y lo social”.

En Orca saben que que no a todos los peludos les llegará una familia, por eso visualizan tener un santuario en el que los animales que definitivamente no van a ser adoptados puedan tener la libertad que merecen. Ya trabajan para lograrlo.

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Un proceso lleno de amor

El objetivo de Marcela es encontrar, no cualquiera, sino el mejor hogar para los animales que aguardan en la Fundación, de los cuales algunos llevan más de dos años esperando una oportunidad de tener familia.

Por eso, siempre en el momento de darlos en adopción, busca garantizar el bienestar de los peludos mediante un proceso riguroso en el que se crea una relación con las personas interesadas y se analiza su compromiso y disposición para cuidar a la mascota.

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