La mente derriba cualquier barrera

Jonathan Bustamante aprendió que no hay límites para entrenar la mente y materializar los sueños. Hoy esa es su enseñanza.

Treinta y siete veces campeón nacional de karate, además de ser medallista Centroamericano, Bolivariano y Panamericano representando a Colombia, pruebas de que las limitaciones dejan de existir a la hora de materializar los propósitos.

¿El protagonista de esta historia? Jonathan Bustamante, quien, si bien ya concluyó con éxito su faceta como deportista de alto rendimiento, nació con once tumores óseos y con el poco frecuente síndrome Legg Calve Perthes, enfermedades que le causaban dolor, rigidez y dificultades motrices.

Fácil hubiese sido cambiar de propósito y olvidarse de ser karateca, pero ese no fue su destino.

El corazón, el alma, el cuerpo y la vida que se les ponen a los sueños, a veces, requieren tierra fértil para germinar. En el caso de Jonathan esos nutrientes los aportó su padre.

Él se convirtió en su primer entrenador, y por amor, para apoyar a su hijo, aprendió medicina física de rehabilitación. Con los años, ambos entendieron que aunque se cure y se entrene el cuerpo, la verdadera fuerza reside en la mente.

Como respuesta a los ataques de los compañeros que lo veían diferente, el karate tocó sus puertas a los cinco años, impulsado por su papá, quien siempre le recordó que él era capaz. Jonathan empezó a creer que era especial y que en vez de una limitación tenía un poder; simultáneamente empezó a ganar.

(Lee también¿Cómo te imaginas el 2018? #ImaginemosEl2018).

Imaginar el futuro

Ese ciclo deportivo cerró en el 2014, pero otra semilla germinó en Jonathan, la de compartir. Estudió medicina, igual que su papá, e imaginó un futuro diferente: se visualizó como entrenador mental, como ese guía que empodera a sus deportistas para cumplir sueños.

Tenía claro que la materialización de las metas es el resultado del trabajo duro. Para ello, estudió otras disciplinas, por ejemplo neurociencia y neurolingüística. Ahora completa once años de preparación.

Según Jonathan, entrenar la mente excede el campo deportivo y debería aplicarse a todos los aspectos de la vida, al hacerlo se saca lo mejor de uno; además, se tiene estructura sólida de cómo lograr objetivos, manejar sentimientos y pensamientos para potenciar las metas.

Al igual que un deportista va al gimnasio a hipertrofiar los músculos, la consciencia, la serenidad, la decisión, la confianza y la voluntad son factores que necesitan entrenamiento semanal para interiorizar y asimilar la realidad que se quiere vivir.

¿El futuro?, para Jonathan el límite es el cielo. Se visualiza siendo feliz, tranquilo, sereno y expandiendo la Escuela de Campeones, que él mismo fundó y que hoy está en cinco países.

Cuando era niño se imaginó siendo campeón, lo logró; hoy acompaña a otros deportistas para que también lo hagan. Les demuestra que nada es imposible cuando existe voluntad, esa misma que es capaz de mover montañas.

Tras de la mente de Mariana Pajón

Jonathan, desde el 2009, hace parte del equipo de Mariana Pajón; su grupo de trabajo la potencia en su estructura sicológica: “Mariana tiene una alta tolerancia a la frustración, sabe sacar de todo el mejor punto posible; una caída para Mariana es su mayor ventaja, la afecta menos que al resto”, dice Jonathan.

Él sabe que el entrenamiento mental de Mariana viene desde su casa, trabajo que potencializan semanalmente recordándole que el “maestro error” está a favor de ella.

“Mariana entiende que no va a ganarle a ninguna otra ciclista, sino a ganarse a sí misma. Cuando el deportista entiende eso, se libera de mucha carga y se da permiso para ser mejor que ayer y mejor que hoy”.

¿Cómo se empieza a entrenar la mente?

Según Jonathan, el primer paso, tal vez el más duro, es ser humilde, entender que se necesita ayuda para encontrarse a sí mismo; el entrenamiento mental es para quien quiere, por convicción, ser mejor persona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *