Robótica ‘made in’ Urabá

Rafael Vides.
Rafael Vides salva vidas a través de la robótica. Su dron antiminas es una esperanza que trascendió las fronteras del país.

Hay personas que cambian el mundo. Una idea noble, estructurada y llevada a la acción basta y, claro, el talento y la decisión al servicio de un propósito. Rafael Vides lo hizo en Urabá: él creó un dron que detecta y desactiva minas antipersonas. Convirtió la robótica en su opción de vida y en una segunda oportunidad para las vidas de otros. “Se trata de retribuir pero también de disfrutar”, dice.

En el Sena de Apartadó nació el proyecto, la curiosidad ya estaba en su ADN. Fue durante la tecnología en Mantenimiento electrónico instrumental. Rafael y su compañero de clases, Ferney López, se reunían a “cacharrear” y a explorar innovaciones en robótica. Eran encuentros amenos, que permitían equivocaciones, intentos, nuevas fallas y aciertos. Y siguen haciéndolo aún porque es parte del aprendizaje.

Los retos llegaron en el 2013: un concurso departamental para inventores, un problema por resolver, una solución que encontrarían. “Escogimos la línea Detección de minas. En ese tiempo no sabíamos nada del tema así que empezamos a trabajar y a aprender. Armamos un prototipo en dos meses y medio y se plantaron minas reales para hacer las pruebas”, cuenta Rafael.

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¡Eureka! El primer robot terrestre para búsqueda y rescate, que detectaba metales y los hacía detonar. Arrasaron frente a 1.600 propuestas. Fue su primer logro. Luego vinieron dos concursos más, dos nuevas victorias. El reality El gran inventor fue la plataforma que les permitió perfeccionar y materializar un sueño que ya brillaba con luz propia.

Y la patente de Rafael Vides, Ferney López y Luisa Fernanda Ruiz, otra innovadora quien se unió a ellos para el concurso, fue una realidad: Nariz electrónica, un dron compuesto de un sensor que detecta minas o cualquier dispositivo para el que se programe. Ya fue comprobado y avalado por Indumil y Estados Unidos está en proceso de análisis para la detección de explosivos.

Con los premios ganados, más el apoyo de inversionistas europeos, Rafael y sus compañeros están próximos a hacer los desarrollos. El futuro que construyen con su presente ya es claro. “Al principio la robótica era un juego. Ya es nuestro proyecto de vida, a través de la empresa que estamos sacando adelante. Mi nuevo reto es hacer mi carrera de Ingeniería mecatrónica y crear productos que tengan un impacto en las personas, sin necesidad de pensar en dinero, solo por gusto, disfrute y pasión”.

¿Cómo funciona el dron?

A través de un sensor que inhala,  recoge la información del entorno, la detecta, la guarda como una base de datos y actúa, bien para detonar o para desactivar minas.

 

El 21 de septiembre es el Día internacional de la paz.

 

Matricularse hasta el 14 de septiembre en los programas de robótica y tecnología de Comfama, a través de la Tienda de matrículas de www.comfama.com o en cualquiera de las sedes.

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