El despertar de la fuerza femenina

Las fuerzas femenina y masculina no se asocian al género.
Las fuerzas femeninas o masculinas no dependen del género. Xavier Etienne, médico francés, propone que todos, hombres y mujeres, las equilibremos para transformar la humanidad.

Seis mil años de historia evidencian una humanidad dominada por sociedades patriarcales. ¿Y eso qué quiere decir? Según el Diccionario de la Real Academia Española, el patriarcado es la “organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia”.

Según explica Xavier Etienne, médico francés con enfoque energético y especialista en fuerza femenina, durante todo este tiempo se ha evidenciado un desequilibrio de energías: lo masculino por encima de lo femenino, si bien estas dos fuerzas no se asocian al género de las personas.

Entonces, ¿qué significa esto? Durante siglos, las sociedades han estado enmarcadas en comportamientos masculinos como la eliminación, la ley del más fuerte y la apropiación de territorios, todo esto como resultado de la ausencia de comportamientos femeninos como la transformación, la cooperación, la colaboración y el reparto.

Su llamado, entonces, es a que la humanidad se pregunte si quiere su transformación o su eliminación. ¿Qué hay que hacer si nos decidimos por la transformación? Necesitamos despertar la fuerza ausente, la que hasta hoy se encuentra dormida: la fuerza femenina. Esa que es no violenta y es legítima.
Opuesta y complementaria a la masculina, como el yin yang.

Un mundo equitativo requiere el equilibrio de las dos fuerzas; solo así cambiaríamos una sociedad desequilibrada, disfuncional y violenta, por una equilibrada y armoniosa, que dispone y hace uso de sus dos fuerzas superiores. Tanto hombres como mujeres tenemos exceso de fuerza masculina, de eliminación, y carecemos de fuerza femenina, de transformación. Para promover un mundo equitativo y sociedades justas, debemos equilibrar la fuerza femenina con la masculina.

Etienne no pretende cambiar un desequilibrio por otro, más bien, su propósito es evidenciar una sociedad desequilibrada. Las dos fuerzas cumplen funciones necesarias, complementarias e irremplazables. El desequilibrio que padece la humanidad es por la ausencia de una y, por consiguiente, el uso excesivo de la otra.

La solución es personal y al igual que el famoso cuento La Bella y la Bestia, cada uno debe despertar la fuerza femenina, esa bella transformadora que habita en su interior.

 

El despertar de la Bella

Xavier Etienne, plantea que el despertar de la fuerza femenina no es más que un proceso de encuentro y contacto con nuestro Maestro Interior. Una práctica de vida que puede conseguirse a través de los principios básicos de la meditación:

Práctica: la práctica supone tiempo y espacio; para esto, se debe determinar un horario, que se debe respetar; además, de un lugar tranquilo, alejado de la agitación del mundo exterior y que permita la meditación.

Concentración: el objetivo es el encuentro con el Yo Supremo, la propia esencia, el cual debe transcurrir sin tensión en un estado total de concentración.

Simplicidad: la meditación debe ser sencilla, no es necesario la preparación física ni técnicas elaboradas a la hora de encontrarnos con nuestro interior.

Accesible: meditar es para toda persona que quiera trabajar en su transformación. No importa condición sexual, religión, edad o género.

Eficacia: no es necesario invertir mucho tiempo; meditar puede ser de forma rápida y eficiente.

Novedad: es importante abrirse a otras visiones de vida interior diferentes a las que propone nuestra cultura dominante.

Segura: una práctica de vida interior debe otorgar protección. No es necesario realizar ningún pacto para liberarse, por ejemplo ayunar en extremo.

Unidad: meditar es una práctica orientada a la reconstrucción del tejido social; es el poder de despertar la fuerza de conjunción que une a los humanos como hermanos.

Contacto directo: se debe pasar por alto a todos los intermediarios, solo así, se podrá tener contacto directo con el Maestro Interior. Esto es una necesidad absoluta.

• Despertar a la Bella: hacer crecer en nosotros una fuerza de no violencia, que ejerce fuerza transformadora en nosotros mismos y sobre el mundo.

 

Fuentes: El Plan Matriota. www.lematriotisme.com.

 

Regresa: La fuerza femenina

3 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *