Caramelo tiene un trabajo que sana

La vocación de Caramelo es ayudar a los demás.
Caramelo es un caballo que trabaja. Sí, con sus pasos ayuda a niños y adultos en su desarrollo físico, cognitivo y emocional.

Paso a paso, Caramelo sana, ayuda y da confianza a su jinete, ese es su trabajo, uno que comenzó hace dos años cuando nació la Fundación Transcender.

Tiene nueve años, es fornido, pero de mirada tierna. Antes tenía un carácter fuerte. Ahora es noble y sutil. Según Pilar Restrepo, directora de la Fundación, es como si supiera que nació para ayudar a los demás, pues la actitud de Caramelo cambió cuando comenzaron las clases de equinoterapia, ese mismo día en el que por primera vez alguien con una necesidad especial se subió en él.

Hoy, sus movimientos son cautelosos, sabe cómo actuar para que quien lo monta esté tranquilo y seguro. Su paso, que se conoce como efecto locomotor, hace que la columna del jinete ejerza el mismo movimiento que hace una persona al caminar y así logra fortalecer todo su sistema muscular.

(Lee tambiénPor si no lo sabías: tener mascotas mejora tu salud).

Al ser grande y de lomo amplio, Caramelo permite que el jinete pueda descansar y recostarse en él. Todo esto, sumado a su calor corporal, a su olor y su destreza hacen que las personas activen sus sentidos, fortalezcan su confianza, se conecten, se identifiquen y se comuniquen de una mejor manera.

En la Fundación lo consienten y lo cuidan, así como a los demás caballos, que en total son 15. Según Pilar, no todos los caballos son aptos para la equinoterapia y por ello cada uno tiene una función definida según el diagnóstico y lo que se quiera trabajar con el usuario.

Caramelo toca el corazón, eso dicen quienes han tenido la oportunidad de estar con él. Es un consentido y amoroso caballo alazán.

Caramelo puede tener varios turnos en el día, cada uno dura 45 minutos. Después tiene un descanso prolongado en el que lo consienten, lo peinan, lo bañan y le dan de comer su grano y su heno. En Transcender se preocupan siempre por el bienestar y la seguridad de los animales que trabajan allí, por ello se aseguran de que las jornadas de trabajo estén equilibradas.

A las seis de la tarde, Caramelo se va a dormir, pero antes de acostarse en su cama alta de aserrín recibe sus premios, que unas veces son zanahorias y otras melote, un dulce que los mismos niños que lo montan preparan y que a él le encanta.

 

Tus amigos perrunos tienen una cita en el Parque Comfama Copacabana. Desde el 30 de julio, todos los domingos y festivos, este espacio tendrá entrada permanente para los perros, quienes también son integrantes de nuestras familias.

 

Haz clic aquí para regresar al especial

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *